Capitulo 22

1068 Palabras
Todos empezaron a reír después de las muecas. Jack reía al recordar y decía: "A ese maldito no le interesaba nada. Cuando tenía ganas, no le importaba quién se cruzara. Una vez lo vi llevarse a una mujer de talla baja, ya saben, con enanismo. Yo no podía creerlo; su cosa era más grande que esa mujer, aun cuando ella era muy bella. Yo temía por ella. -Sin embargo, Paúl decía que era su fantasía y no desaprovecharía la oportunidad. El maldito pasó la noche con esa mujer; al salir, se veía feliz. Él dijo que ella era una fiera indomable". Las carcajadas no cesaban en el lugar después de hablar de mí. Tayler, sin embargo, dijo: "Mi padre era un maldito, no tenía límites; pobre mujer". Jack sonrió y dijo: "No seas tonto, ella se fue feliz al salir del lugar. Por otro lado, siempre dijo que sus límites eran sus hijas, su madre y sus abuelas". Todos volvían a reír mientras Máx se iba junto a Jack para entrar en secreto y revisar todo, mientras los demás iban a la entrada principal. James siempre llegaba al palacio a ver a Luna. Tayler también llegaba de vez en cuando y Arthur junto a él. Cuando los empleados los vieron, los dejaron entrar. Wendy corrió por Luna, pero al entrar, la vieja a la que rescaté a los 15 años dijo: "Niña, qué bueno es verte aquí, pero Luna no está. -Ella dijo que iría a Macedonia a ver si estabas bien porque nadie le informó nada de ti". Wendy sonrió y dijo: "Ella aún me ama. Qué mala fui. Espero que si papá volvió no le cuente o me regañará". Máx sonrió y dijo: "Regañarte, ya no eres una niña. Te golpeará de seguro; ese maldito disfruta golpeando y torturando". Wendy resopló y dijo: "Él no me golpeará, soy su princesa, jamás me hará daño. Había olvidado, el palacio sigue siendo hermoso porque Dios se enojó con nosotros. Éramos niños inocentes, ¿por qué tuvo que llevárselo?". Las lágrimas de James y Tayler caían mientras se aferraban a ella. Aún Karima, que era una perra dura, tenía lágrimas que mojaban sus mejillas. Ellos vivieron tiempos felices en este lugar y la nostalgia los invadía. Luego de un tiempo, Máx llegó y Jack junto a él. Los dos hicieron señas de que no me hallaron o hallaron algo anormal. Yo, antes de salir, había dejado todo en su lugar; sabía que vendrían, no eran tontos y sospecharían, pero tenía todo bajo control, como casi siempre. Sí, dirán que el avión no estaba, pero no es cierto. Recuerden que mejoré todo al llegar y el avión ahora se manejaba a control remoto, al igual que los drones que usan los gobiernos y sus milicias". Todos resoplaban molestos, pero no perdían las esperanzas. Luego de volver a revisar, todos volvieron a Estados Unidos. **** Alice, Jade, Laura y Lourdes, con la ayuda de todos, pudieron limpiar el lugar. También compraron muebles nuevos de todo tipo. Laura habló con Jhon y le pidió enviar a mis empleados de otras propiedades para que estén en la casa. Ella no quería personas que no fueran de mi confianza, así que le reclamó a Alice y Jade que no hablaran de mí de ninguna manera. Ellas se quejaron, pero asintieron. Esta propiedad era una de las mejores de Máx en Miami. Era una mansión algo alejada de la playa, pero era hermosa; tenía un gran terreno, juegos, piscina y todo lo que uno podía soñar, pero estaba abandonada, así que había que arreglar todo. Tenía unas 20 habitaciones en suite, pero claro, en mi mansión, dos de mis habitaciones cubrían la mitad de esta mansión. Recuerden que tenía solo 40 habitaciones, pero eran enormes, como dijo Aixa aquella vez que la conoció: una habitación cubría su mansión en Argentina. En fin, las chicas estaban acostumbradas a mi mansión y les molestaba no tener más espacio. Máx y los demás llegaron después de volver del palacio. Jade corrió hacia Wendy y la abrazó fuerte. Claro que Jade se quejó: "Maldita niña, eres muy cruel, saliste a tu padre, te odió". Wendy la abrazó y dijo: "Mamá, no seas tonta, siempre serás mi madre. Nunca debí irme de tu lado. Lo siento, pero debía advertirle a la princesa Khutulun que busque a los demás. Ella sabría de mis intenciones de inmediato; yo jamás la llamé mamá". Jade lloraba mientras decía: "Lo siento, jamás fue mi intención desplazarte. Lo hice sin notarlo. No vuelvas a llamarme tía, soy tu madre y tú mi hija, ¿oíste?". Wendy la abrazó fuerte y asintió. Después de que todos cenaron, Wendy llamó a Luna. Hacía muchos años que ellas no hablaban. Yo noté las lágrimas de Luna y dije: "¿Qué sucede?". Ella me miró y dijo: "Mi niña me llama, ella me llama". Yo sonreí y dije: "¿Solo por eso lloras? Qué vieja molesta. Atiende y dile que irás con ella ahora. Dile que uno de mis amigos te trajo aquí diciéndote que la rescató". Ella me arrojó su chancla después de oírme ser tan frío. Luego, llorando como tonta, respondió: "Mi niña, ¿estás bien? ¿Te lastimaron? ¿Dónde estás? Iré por ti". Wendy lloraba con ella del otro lado y decía: "Abuelita, lo siento. Yo estaba muy dolida, jamás quise lastimarte. Perdóname". Mientras Luna lloraba, yo hacía mis típicas muecas y señas, así que me levanté y me fui al bar, seguido de Salomón, que agarró un gusto especial por mi whisky. Luego, Luna dijo: "Niña, no pongas atención en eso. Tu padre ya me había dicho lo que pasaría. Yo también lo sabía, pero ya sabes cómo era él; nadie podía negarle nada. Ahora dime, ¿dónde estás? Iré por ti". Wendy lloraba diciendo: "Yo iré por ti, abuelita. Partiré a Macedonia enseguida". Luna ya conocía mi plan, aunque estaba molesta por hacerla mentir, sabía que no podía decirles. Así que respondió: "Niña, estoy en la mansión de tu padre en Estados Unidos. Iré por ti; tengo malas noticias y el hombre que te rescató debe devolverle algo a Lucas". Wendy se sorprendió y dijo: "Abuelita, iré para allá con todos, estamos cerca. Pero abuelita, el hombre que me rescató murió". Luna resopló y dijo: "Iré, yo no quiero a esas arpías aquí. Dime, ¿dónde estás? Así iremos y les explicaremos".
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