Tayler tuvo que correr después de hablar. Sophia le arrojaba muchas cosas al salir.
Unos momentos después de llegar al sector donde estaban Cleopatra, Naila y Thea nativa, entré a la habitación de Cleopatra. Al verme, ella lloraba y decía: "Maldito, te tardaste mucho en venir, creía que ya no me querías".
Yo resoplé; no me gustaba verla así. Siempre quise a esa mujer, no como ella deseaba, pero la quería. Sin embargo, estaba muy enojado con ella.
Así que dije: "Quererte a ti, por favor, no inventes. Eres una perra maldita que merece volver al infierno por lo que hiciste".
Naila intervino y dijo: "Señor, no sea malo, ella está muriendo".
Al oírla, grité: "¡Tú cállate! Mereces el mismo destino que ella, eres una perra sin corazón".
Naila bajó su cabeza y dijo: "Señor, yo no hice nada malo. Usted murió, me engañó y no volvió. Pensé que no regresaría jamás".
Yo resoplé mientras Espartaco dijo: "No te pases, idiota, ella es mi esposa ahora".
Yo giré, rompí el cuello de Espartaco y dije: "No intervengas en charlas de adultos".
Naila corrió con él llorando y dijo: "Señor, ¿por qué lo mató? Él no tenía culpa alguna".
Yo resoplé y dije: "Te lo merecías por llevarte a Karima lejos de sus hermanos. Tú debías intervenir; Aixa fue incluso más fiel contigo que esta perra".
Marco Antonio tosía sangre mientras reía. Cleopatra reía y decía: "Naila, él no está muerto. Busca una inyección y dásela. Esposo, aún me excita verte ser tan cruel.
Lamento mucho lo que hice, pero no podía ver a esa idiota y tampoco quería dejar a Karima. Sin embargo, perdí a Karima desde el día en que nos fuimos; ella jamás me lo perdonó".
Karima llegó a ella llorando y dijo: "Lo siento, mamá. Te perdono por haberme alejado; no quiero que mueras, pero ya no hay qué hacer".
Cleopatra resopló y dijo: "Está bien, no te preocupes. No puedo vivir en un mundo donde tu padre no me ame. Ya me cansé de sufrir por su amor".
Yo resoplé y dije: "Ya basta, me dan náuseas. Te dejaría morir, pero si estar viva te hace sufrir, me encanta; te lo mereces por idiota".
Luego de hablar, me moví hacia ella y le di de beber de la botella que cargaba conmigo desde que bajé a la sala.
Ella se quejó después de beber y dijo: "Maldito, déjame morir en paz".
Yo sonreí y respondí: "Lo siento, me sacrifiqué por todos ustedes, ahora ustedes lo harán por mí". Luego de hablar, le di un buen golpe en la cabeza y la dejé inconsciente.
Karima gritó: "Papá, la mataste, qué malo eres. Quería estar con ella hasta que muriera".
Yo sonreí y dije: "Lo siento, ten, bebe un poco de agua, te hará mejor".
Ella resopló y dijo: "No quiero agua, déjame llorar en paz".
Yo sonreí y dije: "Tu garganta está seca, bebé, puedes llorarla luego".
Karima se molestó, bebió el agua y dijo: "Ya vete, eres muy cruel. Ella te amaba; al menos debiste tener un poco de compasión".
Yo resoplé, me acerqué a Marco Antonio, le di de beber y dije: "Vamos, lo que pasa ahora es asqueroso. Tú eres joven y no pasará nada, pero ellos perderán la piel y perderán grasas. ¡Guarrgg! ¡Qué asco!".
Karima sorprendida preguntó: "Papá, ¿qué quieres decir con eso? Mi mamá está muerta".
Yo resoplé y respondí: "Ella no está muerta, su corazón volverá en 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1".
Cuando terminé de contar, Cleopatra empezó a toser y gritar de dolor. Ella sufría una metamorfosis. Marco Antonio también empezó a gritar.
Karima se sorprendió y dijo: "Papá, ¿qué les diste? Ellos sufren demasiado".
Después de hablar, Karima se desmayó. Naila, que seguía aquí, se asustó y fue por ella, pero la detuve y dije: "Bebé, o quieres que te obligue". Ella bajó su cabeza, tomó la botella y bebió.
Luego de eso, me fui con Temístocles y Thea nativa, que se escondía de mí.
Al entrar a la habitación, Thea nativa estaba calmando a Temístocles; él estaba casi muerto. Yo le di de beber y él se desmayó.
Thea se puso a llorar y dijo: "Paúl, ¿por qué lo mataste? Él es mi esposo ahora, lo siento, yo esperé demasiado por ti".
Yo la miré molesto y dije: "Es veneno, bebe, te lo mereces por separar a James de sus hermanos. Te dije que te quedaras en el palacio; él debía quedarse allá".
Thea nativa tomó la botella, molesta, y dijo: "Tú me dejaste sola, no tenía a nadie. Ese Marco dijo que lo siguiera con James y lo hice".
Yo sonreí y dije: "Debiste hacer lo que te dije; ahora bebe y cállate".
Thea resopló, me dio una bofetada y bebió del agua. Luego dijo: "Conforme, lo que hice fue tu culpa, de nadie más. Ahora vete y déjame morir con el único hombre que me amó".
Yo volví a sonreír y dije: "Te extrañé. Eres una perra, me recuerdas a Wendy; debí darte mi alma a ti. Descansa, luego hablaremos".
Ella se sorprendió al oírme, pero se desmayó antes de poder responder. Yo la tomé y la puse en la cama.
Luego fui con Alejandro y Hefestión; ellos también sufrían, así que les di de beber el agua de la fuente de la juventud.
Algo que Alejandro Magno y Hefestión buscaron por siglos, pero jamás encontraron hasta que Ponce de León lo hizo. Claro que los templarios jamás se la ofrecieron; eran enemigos en aquellos tiempos.
Sin embargo, Aquiles, Espartaco y Patroclo jugaron a ser amigos de los templarios un tiempo; ellos no eran enemigos, así que pudieron beber de la fuente hace muchos siglos atrás, al igual que Gerges y Artemisa.
Luego de darles de beber, volví a la sala. Máx, Jack, Edward y Aurelia estaban aquí.
Yo resoplé y dije: "¿Qué, acaso los echaron?". Ellos sonrieron al oírme.
Luego, Máx se levantó y dijo: "Bien, hagamos esto de una vez, ven".
Yo me reí al verlo y dije: "¿Crees que voy a golpearte? No voy a hacerlo, estoy muy molesto para eso, pero beban un poco de agua".
En ese momento, Salomón y Caín llegaron. Salomón de inmediato dijo: "Paúl, ¿crees que debemos ir por él, ahora? es que quiero divertirme un poco antes".