2015 El domingo amaneció nublado. La noche anterior Mel había tardado demasiado tiempo en dormirse y esa mañana le había pasado su factura. Miró su reloj sorprendida de que ya sean las 11 de la mañana. Se preparó un café y fue a buscar a su abuelo. Cuando vio que no estaba en su departamento bajó al local. El lugar también estaba vacío. Recorrió con la vista su alrededor y los recuerdos la volvieron a asaltar. Cuando estaba a punto de regresar a su departamento vio una nota sobre el mostrador. Mel, me llamaron para retirar unos materiales, podrías venir a ayudarme. Una dirección que no conocía estaba al dorso. Un poco sorprendida se vistió y salió hacia la calle que figuraba en el papel con una ligera pizca de temor. Su abuelo no solía hacer esas cosas. Llegó caminando y se sorprend

