2015 La semana que siguió a la internación de Lautaro, Melany sintió que su cuerpo no daría a basto. Pese a la insistencia de Alejandro para que se tomara unos días libres en la oficina, ella no había querido aceptar. Se levantaba una hora antes para dejarle todo listo a su abuelo y salía prácticamente corriendo para llegar a asistirlo. Varias vecinas se habían ofrecido a ayudarlo en su ausencia, cosa que Mel agradecía cada día. Al tercer día de verla abandonar a gran velocidad la oficina, Alejandro la esperó a la salida con su auto. No tuvo que insistir demasiado para que accediera a que la llevara a su casa. En ese momento lo único que deseaba Mel era practicidad. Llevarla se transformó en acompañarla a bajar, y acompañarla en compartir un café. Lo que al cabo de una semana derivó e

