Aquella insinuación me dejaba con el alma sedienta de curiosidad expectante, pero después de haber quedado en el aire aquella cuestión respecto a lo que él pretendía que hiciera respecto a mi familia y amigos, no podía permitirme seguir con el juego sin aclarar primero la situación. ―Lo siento, señor Cavill ―le dije con mucha timidez y preocupada por no alterar ese ánimo volátil que él parecía tener a flor de piel―, es que con el asunto de la familia no puedo ceder. Como ya le dije, tengo un asunto familiar bastante delicado que atender y por eso no puedo acceder a ese punto… sencillamente estoy dispuesta a renunciar a demasiadas cosas para seguir adelante con esto, pero esto es algo que se escapa completamente de mis manos. El señor Cavill entonces clavó en mí su atención para escrutar

