—¿Y bien? —preguntó Afrodita al ver a Zeus de pie, esperándolos—. ¿Dónde están todos? Zeus, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, contestó: —Con Kathy. Acaba de dar a luz a otro hermoso bebé. Los ojos de Afrodita se abrieron con sorpresa. —¿Ya? Pero si apenas... —Por mí mismo, hija, ese niño no esperó más fue un milagro que no diera luz allí mismo —interrumpió Zeus con una sonrisa leve, que desapareció tan pronto como giró la mirada hacia Apolo—. Y en cuanto a ti… tú y yo ajustaremos cuentas ahora mismo. Apolo intentó mantenerse erguido, pero su expresión no podía ocultar el nerviosismo. —Leona me perdonó —se defendió, casi con desesperación. —Eso no te absuelve de nada —respondió Zeus, con un tono tan profundo que hizo vibrar las paredes. Extendió el brazo y, con un simple g

