Camille caminando en las nubes, no se imaginaba que el aterrizar a la tierra sería de un golpe bajo. Su marido se había tomado atribuciones sin consultarle; si ella no supiera nada, eso fuera normal y hasta estuviera agradecida. Louis, creyendo que lo que hizo es de lo más normal, no miró ningún problema. Camille se imaginó cómo Amelie se deslizaba a la habitación de su esposo por las noches, eso la asqueó, que sacudió su cabeza e hizo un gesto de asco. —¿Qué estás diciendo? —Lo que has oído, hermana Camille, me mudé a tu casa —Camille, incrédula, volteó a ver de dónde venía la voz de su hermana, quien bajaba las escaleras con familiaridad. —¿Por qué lo has hecho? —Es que tu hermana tuvo una pelea con tu padre y no podía permitir que se quedara en un hotel y le pasara algo. Yo traté de

