Louis, viéndose entre la espada y la pared, decidió quedarse con ella. Realmente la amaba y no estaba dispuesto a perderla. Camille era comprensiva, no lo juzgaría por faltar a su palabra una vez, se repetía en la mente. —Está bien, me quedaré —dijo finalmente, con un suspiro. —Gracias —respondió Amelie, su expresión suavizándose mientras se acercaba a él. Se dejaron caer en la cama. Los besos lo envolvieron llegando a ese punto de hacer el amor. Amelie se acomodó junto a él, rodeándolo con sus brazos. Louis sentía una mezcla de alivio y culpa. Sabía que estaba rompiendo una promesa, pero también sabía que no podía soportar la idea de perder a Amelie. —No sabes cuánto significas para mí —murmuró Amelie, apoyando su cabeza en su pecho. —Lo sé, Amelie. Pero esto no puede seguir así para

