Cap 16 Diario de Plata

2775 Palabras
Los Diarios De Amy Irazawa Capítulo 16 Cap 16 Diarios de plata (nota del autor: hola que tal bueno en esta ocasión y en estos últimos capítulos se me olvido decir que tiene un toque bueno no es muy apto para menores de edad también avisar que lo siguentes capitulos estarán dedicados solamente a amy mencionara a Winny pero será muy escasamente les mando un cordial saludo) Hace un par de años en el remoto país de Arce, se vivían días de prosperidad y felicidad, todas las mañanas eran acompañadas de un brillante y tenue sol que recorría la llanura nevada de Arce uno de los pocos pueblos que lo conformaban. Personalmente, me encantaba despertar en los pequeños y escasos segundos antes del amanecer y ponerme los guantes y sombrero que me regalo mi abuela al nacer y correr a toda velocidad atravesando el pasillo, bajando las escaleras y finalmente cruzando la cocina intentando esquivar la silla que mi padre siempre deja mal acomodada después de cenar para así abrir la puerta situada en la parte trasera de mi casa y ver como lentamente sale el sol, esperando así ese cálido abrazo que acabará con el frío intenso que se siente por las noches, mismo frío que te hace soplar al viento para ver como tu aliento se materializa en pequeñas nubes blancas, siempre me quedaba ahí hasta que mi madre me gritaba que entrará a la casa ya que era el momento de preparar el desayuno. Realmente, el desayuno era una parte muy importante en la familia ya que requería de organización y cooperación entre los integrantes, algo que me gustaba mucho ya que no solía relacionarme mucho con mi familia, -no lo sé, tal vez podría decir que no siempre encajas en lugares donde deberías ser aceptado-, es por ello, que siempre buscaba dar lo mejor de mí para que mis padres y hermanos comenzarán a notarme y dejar de verme como una inútil o una “manos torpes” como solían llamarme mis hermanos mayores. Lamentablemente, ¿les ha sucedido que cuando intentan hacer algo bien al final resulta peor?, bueno, a mí me sucedía bastante, no sé si era por el hecho de que realmente no soy buena relacionándome o cazando o simplemente porque cazar aún no me convencía del todo, pues aunque no vaya acorde a mi naturaleza e instintos no me siento cómoda al tener que clavar mis dientes en esas pequeñas criaturas que se alejan de su familia o se distraen por un instante y que son de un color semejante a la tierra y con un par de lo que parecieran maderas clavadas en la parte superior de su cabeza llevándolos poco a poco y presas del miedo hasta un punto sin retorno donde desprenden un breve pero desgarrador grito que de un momento a otro deja un silencio ensordecedor y llena mi boca de un sabor a hierro bastante fuerte y frío, eso me llevaba a un malestar emocional que derivaba en fallos que algunas criaturas aprovechaban para huir. En esos casos, donde cometía errores me sentía muy mal y ver el rostro de mi familia no era precisamente tranquilizador. Pues sabía que siempre acompañada de mis fallos vendrían las burlas de mis hermanos reprimiéndome por mi inutilidad y torpeza, algo que no me gustaba pero, no era capaz de pedirle a mis padres ayuda con sus burlas, ya que la cara de mi madre siempre era de decepción y mi padre, bueno… , el después de la cotidiana bofetada solía voltearse y no podía ver nada más que su espalda el resto del viaje de regreso. Yo sé que mi familia me quiere mucho, por ello, siempre en esos días donde me equivocaba al llegar a casa me llevaban a mi cuarto especial, el cual aunque era pequeño y solía quedarme ahí hasta que la puesta del sol se divisaba por un pequeño agujero que con el paso del tiempo fui haciendo gracias a la aguja que amablemente mis hermanos clavaban en mis manos para ayudarme a ser más firme, me gustaba, pues era un espacio solo para mí, aunque algo oscuro y húmedo lo que llevaba a que toda la madera de esa parte se viera podrida y en mal estado por estar en la parte superior de la casa, era acogedor y de cierta manera bonito ya que su decorado de botellas de vidrios rotos expandidas por todo el suelo y las cadenas con las que solían amarrarme le daban cierto aire de tranquilidad, he de confesar que las primeras veces no me gustaba ese lugar incluso lo odiaba ya que terminaba siempre sangrando porque mis padres solían meterme sin nada más que un camisón pero, después de escuchar a mis padres hablar entre ellos y decir que habían construido ese cuarto solo para mí me hizo sentí feliz y verlo como mi propia fortaleza, un lugar donde podría hacerme más fuerte y decidida. Uno de los días en los que me encontraba meditando sobre en ese mismo cuarto, pude apreciar ese rojo color del atardecer, algo que me pareció inusual ya que sentía que no había pasado el tiempo suficiente para esa hora, al dar un pequeño vistazo por el agujero con mucho miedo note que ese color era derivado de un pequeño incendio y junto a ese vi a un montón de esas criaturas que usamos como desayuno rociando un líquido ligeramente oscuro alrededor de la casa y cual en un instante y con sólo una chispa cubrió de llamas toda mi casa, eso me asusto bastante y me hizo gritar con todas mis fuerzas llamando a mis padres y a mis hermanos, lo hice con una fuerza que incluso sentía como se desgarraba mi garganta, pero no conseguí nada, lo único que podía hacer era ver como incrementaba más y más el fuego y el calor, hasta que se desprendió un poco del techo y pude ver como mi familia se encontraba afuera sana y salva, lejos de las llamas… algo que me alegro bastante, porque significaba que estaban a salvo, intente llamarles y hacerles señas varias veces, pero no conseguí su atención, supuse que cuando echaron a correr hacia el garaje era porque estaban buscando una forma de apagar el fuego y venir por mí, sin embargo, el tiempo en ese momento se hizo muy largo ya que me encontraba cada vez más rodeada de fuego y un humo sofocante que poco a poco nublaba mi vista y me impedía respirar al punto de casi caer desmayada varias veces, pero no podía hacerlo porque seguramente en cualquier instante aparecería mi familia para rescatarme por lo que cada vez que sentía perder la consciencia solía pisar un vidrio roto para recobrar los sentidos. De repente, escuche un fuerte ruido el cual provenía de la madera que ataba mis cadenas y las cuales con el paso de cada minuto se volvían más y más calientes y dolorosas, ese ruido continuo hasta que lo único que pude ver fue como giraba el mundo hasta volverse blanco con rojo, eso me dejo inmóvil por un buen momento, tiempo que realmente no puedo calcular pero al levantarme pude notar que la madera de mis cadenas se encontraba unida a un pilar de la casa el cual se había desprendido y caído directamente en el patio trasero y yo había caído con él en un cumulo de nieve. Me sentía bastante adolorida y con un dolor en el costado y la cabeza derivados de la caída, pero en el fondo bastante feliz por haber salido de ahí ilesa, solo me costó un par de intentos tirar de aquella vieja madera para que por fin cediera la atadura de las cadenas y fue así como salí corriendo a buscar a mi familia al desván lugar donde previamente los había visto correr hace unos instantes, para verlos y decirles que ya no se preocuparan que no tenían que seguir buscando algo con que rescatarme porque había salido de ahí. Justo antes de llegar al garaje, escuche un mórbido y tenue grito el cual me helo por completo, apresurada corrí hasta y abrí la puerta, lo que pude observar fue aún más frio y doloroso que estar en la nieve en plena lluvia, eran esas figuras que había visto iniciar el fuego, casi todas ellas estaban muertas, excepto una la cual tenía el rifle que le había regalado a mi padre el mes pasado, mismo que le había encantado, ahora ese mismo regalo apuntaba a él y al resto de mi familia, algo que me causo un enorme miedo y me paralizo hasta ver solamente la escena donde esa criatura se encontraba asustada y con lágrimas en los ojos sostenía el arma tambaleándose tanto por el miedo de sentirse acorralado como de la herida que parecía tener en la pierna derecha, pues al parecer también había sido atacado por mi familia pero arrastrándose había podido tomar el rifle de la pared donde yacía colgado. Fue un momento breve pero al voltear la mirada a mi padre el me señalaba con la mirada que me pusiera enfrente de él, no sé si quería que por fin toda la familia estuviera junta o solamente había olvidado que esa arma si se encontraba cargada ya que le gustaba admirarla y fingir que iba de casería todas las tardes -¿un padre jamás le pediría a su hija detener con su propio cuerpo una bala?-. En ese momento no sabía qué hacer, pero de repente mi padre lanzo uno de sus comunes gritos el cual me despertó de esa parálisis y corrí para ponerme enfrente de él, pero, mis cadenas, esas cadenas que siempre me mantenían atada a la pared, ahora mismo se encontraban atoradas en un tubo que sobresalía del suelo y del cual mi madre siempre se quejaba por considerarlo peligroso y pedía constantemente a mi padre arreglarlo para evitar accidentes, peticiones que el siempre ignoraba por estar más ocupado con su rifle; en ese momento y al intentar correr solo pude caer de cara contra el suelo al haberse atorado esas cadenas, acción que ese ente sintió como hostil haciendo que sin pensar nada disparara de lleno a mi padre, perforando su costado y llenando de sangre su camiseta, momento que mi hermano furioso aprovecho para lanzarse al cuello de la criatura y sin limitante alguna mordió y mordió lentamente procurando no asesinarlo y obligándolo a soltar una serie de horribles y dolorosos gritos que te hacían querer ayudarlo a salir de su miseria lo más pronto posible, lo único que recuerdo de esa noche fue el pie de mi herido y casi moribundo padre el cual nublo mi vista hasta el día siguiente. Tiempo después de aquel incidente, mi familia se vio en grandes problemas económicos, derivados de la incapacidad de mi padre para trabajar ya que esa bala lo había incapacitado de por vida para trabajar y lo llevo a sumergirse en el alcohol, volviéndose rutina salir todas las tardes al bar del pueblo para regresar a media noche borracho, tambaleándose y siempre que hacía frío buscándome en cada lugar del garaje al cual nos habíamos tenido que mudar ya que la casa había quedado completamente deshecha por el fuego, para después de darme una paliza me lanzaba a la calle para reflexionar sobre mis actos y mi incompetencia, al estar afuera siempre tenía mucho frío y las heridas y moretones que tenía en el cuerpo me dolían aún más, pero por suerte había encontrado un tronco algo hueco que me mantenía caliente en esos días. Cierto día, después de ver que las raciones de comida cada vez eran menores y el dinero era un conflicto diario mi padre regreso como de costumbre borracho, mi cuerpo ya se había acostumbrado a sus golpes y menosprecios a tal grado que cuando escuchaba sus pasos y esa botella de vidrio resonar con la puerta cuando abre la puerta me ponía tensa y temblorosa, corriendo a toda velocidad hasta un pequeño hueco que había hecho en mis ratos libres en el suelo del garaje para ocultarme con un par de tablas, escondite que casi siempre me funcionaba pues mi padre siempre se cansaba de buscarme o se quedaba dormido antes de encontrarme, yo sé que este refugio solo es un escondite para cuidarme del dolor que siente mi propio padre, dolor de la herida y la frustración que le da esa herida. Sin embargo, en esta ocasión fue diferente, esta vez en lugar de los constantes gritos que mi padre solía dar al entrar, escuche una risa, una risa que hace ya tiempo no había escuchado pero que en el fondo me termino transmitiendo el mismo miedo que sentía con sus gritos, -¡No!-, por alguna razón, esa risa me dio un sentimiento aún peor que me hizo correr a mi escondite a toda velocidad. Escondida, pude escuchar como mi padre gritaba de felicidad, diciendo que por fin había vuelto a la vida gracias a la idea de su amigo, un señor de avanzada edad y con el cual parece había hecho buenas migas mi padre ya hace semanas atrás en el bar cuando esté le había invitado un trago después de que mi padre se quedara sin dinero. Después de un rato de felicidad, grito en voz alta mi nombre, y me pidió salir de mi escondite, que me daba unos cuantos minutos para salir en lo que él iba con mi madre al patio para hablar de cierto asunto; yo muy alegre de ver nuevamente sonreír a mi padre decidí salir guiada por la curiosidad. Cuando mi padre entro, pude ver un cierto rostro de angustia por parte de mi madre, pareciera que acababa de llorar, pero, intentaba no aparentarlo, yo decidí hacer que no me di cuenta y solamente me acerque a ella para darle un abrazo, aunque lo único que recibí de su parte fue un breve retroceso para evitar tocarme, en eso, mi padre se abalanzo hacia mí y me abrazo fue una sonrisa algo forzada pero que me hizo feliz ya que me dio muchas vueltas y me sentí tan segura, tan… feliz. Tras ese momento de felicidad, mi padre se acercó a mí y me dijo que si estaba dispuesta ayudar a la familia ya que nos encontrábamos en una mala situación, me dijo que si lo ayudaba subsanaría ese error que cometí tiempo error de no poder protegerlo, yo felizmente le dije que sí, y él lo único que me dijo respondió fue que me preparará porque serían muchas noches de desvelo. Al día siguiente, recuerdo que me pidió bañarme y compró ropa muy bonita, un vestido igual al de las princesas, me encantaba, era muy feliz al tener la atención de mi padre y su cariño nuevamente, posteriormente a ponerme el vestido, salimos ambos camino a un bar, era algo sucio y con olor a orina y cigarros, pero ni eso se comparaba al hedor que desprendían los hombres ahí, esa noche el trabajo fue muy doloroso, tan doloroso que había preferido recibir esa bala en ese momento en vez tener que sufrir lo que estaba pasando, no paraba de llorar por cada cosa que sufrí, aun escribiendo esto, me duele, me duele mucho, yo no quería esto… yo sólo, yo sólo sé que esos seres son asquerosos, peludos y me da mucho miedo cuando dicen que no me preocupe, que todo estará bien. A casi seis meses de eso, me harte de esa situación y le dije a mi padre que no quería seguir trabajando en eso, después de todo, ¿qué padre no procuraría a su hija?, ¿qué padre haría pasar a su hija por un dolor así sin saber que la hace sufrir’, ¿qué padre no quiere a su hija?, recuerdo que cuando se lo dije lo único que vi fue la botella estampada contra mi rostro, pero yo sé que él me quiere, me gusta imaginar que cada golpe que me daba era un abrazo y cada patada un beso de amor, después de escupirme en el rostro y decirme me fuera para buscar un trabajo para darle dinero a mi familia yo lo tome con una bendición suya, sé que ese escupitajo fue una bendición similar a la que hacen las abuelas al partir los nietos. Ahora estoy aquí, a media carretera, con mucha hambre y sin dinero, intentando sobrevivir, no hace mucho conocí a alguien que era parte del clan okame aunque las cosas que se venían no eran muy bonitas del todo… Continuará
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