Narra Ava: Mis mejillas arden y una risita nerviosa se me escapa, creo que volveré de nuevo por donde vine porque no me creo capaz de volver a mirar a Ben a los ojos. Balbuceo un poco antes de hablar y decirle algo, sigo despaldas a él y no pienso voltearme. ¿Tenía que llegar justo ahora? ¿No podía quedarme pensando un poco más, por allá donde nadie orina? Diablos, Ava, diablos. —Yo... —habla un poco apenado también. —No —lo detengo—. Lo siento, este... Yo... ¿Ya te lo guardaste, verdad? —pregunto pero luego me arrepiento de inmediato, necesito que alguien me abofetee. —Sí —contesta y sé que frunce el ceño—. No tiene porque darte vergüenza, es algo normal —dice y arqueo la ceja. —Hacer pipí es algo normal, lo que no es normal es verle el pene a alguien con el que estás atrapado y

