XLVIII Días atrás, las palabras de Madame Lilia, se estrellaban con furia en la humanidad de Alexandro. El director de la Universidad y el decano de toda la facultad de bellas artes, los habían citado a ellos y demás docentes del área, para hablar de la posibilidad de un festival, pero la dama empezó a criticar todo aspecto de cómo se estaba llevando el programa de estudios de las clases de Ballet. Ese no era el tema central, los demás maestros estaban ya incómodos al no permitírseles hablar, ni conocer a fondo la propuesta. Lo más exasperante para Alexandro, después de la dama, era la presencia del profesor Liberman. No se explicaba por qué estaba ahí, si él era del área de Humanidades; sin embargo, él dictaba algunas clases a los estudiantes de artes literarias y escénicas, y fue cita

