Grace.
Desperté y me levanté automáticamente cerca de las siete. Oliver aún estaba dormido, así que aproveche de meterme a la ducha.
Salí, me vestí y bajé a la cocina. El desayuno del día de hoy es huevos con tocino y jugo de naranja. Preparé el almuerzo de Lily y Matt para su colegio, los metí en el bolso y subí al cuarto de Matt para la peor parte del día: despertar a todos en la casa.
― Cariño, Matt.
― Mmmm...Mami, ¿Hoy hay colegio? ― Preguntó bostezando mientras se pasaba la mano por el pelo como Thomas. Scott le había pegado a mi hijo el puto tic que tiene de pasarse la mano por el pelo. Maldito. Seguro se le pegó una de las tantas veces que los chicos vinieron a ver el fútbol con Oliver.
― Sí, bebé, vístete. ― Asintió y salió de su cama, abrió el armario y sacó el uniforme de su colegio. Se empezó a sacar su pijama de Toy Story para ponerse su uniforme. Salí de su cuarto y entré al de Lily, procuré mantener el silencio porque ya podía imaginarme lo difícil que le sería despertar.
― Lily, hija, tenemos que ir al colegio.
― Mierda, mi cabeza, quiero quedarme aquí. ― Se tapó con la manta y cerró los ojos
― ¿Qué y cuánto tomaste?
― Cinco vasos de vodka y una cerveza, ah, y un poco de ron. ― Me sorprendí. Con razón le dolía la cabeza.
― Ya, levántate, date una ducha fría, péinate, vístete y te hago un café, eso quita la resaca.
― Mmmm... ― Se quejó, pero después tiro las sabanas y se puso de pie para meterse a su cuarto de baño. Reí y fui a mi cuarto para despertar a Oliver. Dormía como un ángel, me dio tanta pena despertarlo.
― Oliver, amor, hay trabajo. ― Se removió, pero no abrió los ojos.
― No quiero. ― Se tapó con una almohada y me levanté de la cama.
―¡OLIVER MURPHY LEVÁNTATE EN ESTE INSTANTE O LLAMO A TU MADRE PARA QUE TE DESPIERTE! ― Se levantó a regañadientes, pero aún así más rápido de lo normal. Me robó un beso y se fue a la ducha.
Sali del cuarto y entre al de Matt quien se estaba tratando de poner la corbata
― Te ayudo con eso. ― Hice el nudo y después arreglé su abrigo, besé su mejilla y él me abrazo.
― Gracias, mamá.
― Ya, vamos a desayunar―Matt cogió su mochila y me acompaño al comedor. Lily estaba comiendo un pan mientras en su mano estaba el jugo, Matt se sentó a su lado y la abrazo.
― Hola Lily
― Hola Matt. ― Dice Lily besando la cabeza de su hermano. Mis hijos no eran como la típica familia cliche la cual los hermanos se odian, Lily quiere mucho a Matt y Matt la quiere mucho a ella.
Oliver bajo con la camisa puesta y acomodándose la chaqueta. Se sentó junto a Matt y chocaron puños
― ¿Cómo estas, campeón?
― Bien. ― Respondió mi hijo dándole una sonrisa
― Hoy transmiten el partido, ¿Lo veras conmigo cierto? ― Preguntó Oliver, poniendo mermelada en el pan. A Oliver, Matt y los chicos les encantaba ver partidos de futbol americano.
― Claro, ¿Juega Boston contra New York, ¿verdad? ― Preguntó Matt.
― Sí, los chicos vendrán. ― Oliver se mete el pan a la boca y bebe su café con tranquilidad, pero aún así, con un hermoso brillo especial en sus ojos que solo aparecía cada vez que interactuaba con sus hijos.
― Perfecto, veremos cómo Boston patea traseros.
―¡Matt! ― Exclamé.
― Perdón, mamá. ― Se pasó la mano por el cabello nervioso y siguió tomando su leche. El móvil de Lily sonó y ella lo cogió de inmediato.
― ¿Drew? Si, ¿Afuera? Claro, voy para allá. ― Lily se come el último pedazo de pan y toma su mochila, dispuesta a irse.
― Me voy. ― Dice Lily, quien se inclina rápidamente para despedirse de mí y de su padre.
― Adiós Lily. ― Dice Matt, besando la mejilla de su hermana.
― Te veo luego, ¿sí? Cuando vuelva podemos dibujar otra vez. ― Se despide de su hermano y camina a la puerta.
― ¿Quieres que te lleve? ― Pregunta Oliver, antes de que la mayor de nuestros hijos se fuera definitivamente.
― No, Drew está afuera esperándome. ― Revisa su mochila por una última vez y frunce el ceño.
― Mamá, ¿Has visto mi bloc? ― Pregunta. Lily es muy buena dibujando, es excelente. Ella y Matt pueden pasar horas encerrados en el cuarto dibujando en las paredes o pintándolas. Sí, dejo que mis hijos pinten sus cuartos, después de todo, si tienen un don o algo que les apasiona, debo motivarlo.
― Lo dejaste en la sala. ― Ella asiente y se va.
― Bien, hora de irse. ― Dice Oliver acomodándose la corbata. Asiento y tomo la mano de Matt. Esto es lo que hacemos de lunes a viernes.
Subo a Matt al auto y me siento junto a Oliver en los asientos delanteros.
Oliver condujo en silencio hasta el colegio de Matt, llegamos. Bajamos a Oliver y este entro corriendo al colegio. Abracé a Oliver y él beso mi cabeza.
― Vámonos. ― Oliver condujo hasta el gran edificio donde trabajaría. Suspiró y se acomodó la corbata por décima vez.
― Lo harás bien, estuviste esperando por esto, lo harás bien no te preocupes. ― Sonrío y lo beso lentamente.
― Bien. ― Lo besé por última vez, tomo su bolso y salió del auto para entrar corriendo al edificio. Conduje a casa de Lucas, hace tiempo que no la veía y lo extrañaba mucho. A parte de Oliver, era una de las personas en las que más confiaba.
Estacioné el auto frente a la casa, bajé de mi auto y toqué el timbre. Minutos después, Lucas apareció enfundado en una bonita bata burdeo, con el cabello despeinado pero con el rostro sonriente y las típicas arruguitas en los bordes de sus ojos aparecieron cuando me abrió la puerta del departamento que compartía con Thomas hace poco menos de un mes, después de haber tomado la decisión de vender la primera casa que compraron juntos.
― ¡Grace! Que sorpresa, pasa. ― Abrió la puerta y entré a la casa, todo estaba desordenado, cajas de pizza por todos lados
― Deberían contratar a alguien. ― Sugerí.
― Sí, Thomas está en eso, acabamos de mudarnos y somos...
― Un desastre. ― Terminé la oración por él.
― Sí. ― Me senté en el sillón y él se sentó a mi lado al mismo tiempo.
― Míranos, casados y con hijos.
― Tú no tienes hijos. ― Le reproché.
― Pero estoy en plan con Thomas. ― Sonreí.
― ¿Recuerdas cuando Thomas andaba detrás tuyo?
― Sí, tenía miedo, era un mujeriego de primera y ni siquiera sabía si le gustaba, tenía miedo de perder su amistad si le confesaba mi amor.
― ¿Y ahora tienes miedo? ― Le pregunto.
― Nop, él ya cambió, pero si algo hace, juro que le daré una paliza que no olvidará nunca.
― ¿Cómo lo haces?
― ¿Qué?
― Confiar en él.
― Lo amo, yo confío en él y él confía en mi, es fácil, tu tienes la misma mecánica con Oliver. ― Sonrío y asiento porque era verdad. Oliver y yo habíamos nacido para estar juntos y en aquel punto de mi vida, estábamos en nuestro mejor momento, al igual que Thomas y Lucas, al igual que todas las parejas de cuentos de hadas.
Oliver.
Cinco mil ciento diez días oficialmente casado con ella.
Y soy tan hijo de puta que se me olvidó mi propio aniversario. ¡¡MIERDA!! Me dieron ganas de azotar mi cabeza contra la pared hasta que esta se derrumbara. Soy un maldito infeliz.
Entre a la empresa y tome el elevador, llegue arriba y el encargado me presento a mi secretaria y me mostro mi oficina. Suspire. Me acerque a la secretaria, una mujer pelirroja de unos 38 años y un poco regordeta pero amable
― Hola, Jenny, ¿Verdad?
― Sí, Sr. Murphy. ¿En qué puedo ayudarle?
― Necesito una reservación para el restaurant más caro de esta ciudad, para la próxima semana. ― Insisto, soy un hijo de puta. Sonrío con cordialidad mientras y ella termina de anotar, vuelvo a entrar a mi oficina y me lanzo cansado a mi silla giratoria de cuero negra. Tocan la puerta y suelto un "pase". Giro y veo a Mike sonriendo.
― Mírate, en el puesto de jefe.
― Tu no puedes quejarte, eres abogado. ― Sonrió y asintió mientras tomaba asiento frente a mí.
―¿Como haces esto, Mike?
― ¿Qué?
― Dividir tu tiempo, el trabajo, Danielle, todo esto, es una locura.
― Es fácil.
― Olvidé mi propio aniversario. ― Solté.
― Solo encarga lo del trabajo a la secretaria y el demás tiempo dedícalo a tu familia y los trabajos ULTRA importantes
― ¿Es necesario el Red Bull? ― Le pregunté.
―A veces, oh, espera, Dani me llama. ― Saco su celular y empezó a hablar. ― Amor, sí, ¿Hoy? Claro, siempre tengo tiempo para ti, no, no molestas, luego hago la junta, bien, espera, ¿Rosas o margaritas? Rosas, bien, adiós. ― Se levantó. Sentí envidia por Mike, no tenía la vida complicada como yo la estoy teniendo ahora.
― Me tengo que ir, por cierto, ¿Compraste los regalos para Matt y Lily? ― Mierda, los regalos de navidad. Los había olvidado por completo.
― Los paso a buscar esta tarde. ― Sonrío forzadamente y miento.
― Cómprate una agenda hermano, la necesitarás. ― Y salió de la oficina. Vaya que la necesitaré.