Desperté a las cinco y media, tomé una ducha y me vestí. Dylan no amaneció a mi lado. Salí y lo vi dormido bocabajo en el mueble de la sala. Habían otros cinco chicos durmiendo ahí, en los muebles e incluso en la alfombra, en la habitación de invitados vi a unas chicas acostadas. Me agaché y llamé con cuidado a Dylan. Sabía que le dolería la cabeza y se sentiría mal. -Mi niño, despierta. –Acaricié su cabello, me miró de reojo y quitó mi mano. - Hay que ir a la empresa. -Me siento mal, no iré. -Tienes resaca, no puedes faltar por eso. Se puso de pie, de mala gana y se cayó en el mueble, aún seguía un poco ebrio. Lo ayudé a levantarse y lo llevé a la ducha. Se quedó un rato en la bañera y me senté a su lado, fuera de esta. Lavé su cabello y le di algo para el malestar. -Te estás vo

