Me levanté tarde, muy tarde. La habitación estaba oscura porque me levanté en la madrugada a cerrar las cortinas, la luz que entraba no me dejaba dormir. Encendí mi teléfono y vi que eran las ocho, maldición. Dylan puede llegar tarde, tiene incapacidad por tres días, pero yo no. Usualmente puedo llegar tarde, pero no hoy, papá dijo que tenía que reunirse conmigo y mis hermanos, no sé para qué. Si se entera que llego tarde, me va a fusilar. Intenté moverme, pero Dylan dormía de lado y no sé en qué momento de la noche, me di la vuelta y lo abracé, y ahora me costaba muchísimo soltarlo. Acaricié su cabello mientras dormía y pensé: no puede ser tan malo llegar tarde una hora, no si estoy con él. Esto que he venido sintiendo no ha disminuido como pensé que eventualmente sucedería, por el cont

