Gina podría haberse quedado dormida como estaba si no fuera porque la posición es realmente incomoda y el desastre de fluidos acumulándose en su entrepierna le desagrada, no es que sea asquienta, pero por alguna razón esta vez hay más humedad de la normal acumulándose en sus muslos. Es tanta que al levantarse, Massimo deslizándose fuera de su interior, un ruido líquido se escucha con fuerza y claridad. Se deja caer en el asiento de al lado, casi jadeando, todavía drenada de energía por el encuentro s****l. Abre la guantera y saca la bolsa de toallitas húmedas que guarda ahí, usualmente es por si Den se ensucia, pero en este caso también le resultan útil. Se limpia lo mejor que puede, no contenta con el resultado, pero si conforme. Massimo hace lo mismo y en minutos están los dos vestidos

