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695 Palabras

En este momento ya no me importa escuchar nada de eso, en lo que a mí se respecta. Pueden hacer lo que se les dé la gana, con tal de que a mi hijo no le falte amor. Yo me conformo con marcharme de este mundo, sabiendo que él queda en buenas manos. —Andy, mañana es la cita con el juez. ¿Podemos hablar antes de eso? —Pedí en un mensaje de texto. Sí, sé que me estoy humillando, pero prefiero intentarlo antes de que la decisión definitiva se tome. —No tengo tiempo. Nos vemos mañana frente al juez. —Respondió sin más. —Estoy enferma. —Confesé. Con la esperanza de que se compadeciera. —Sí, claro. Lo tuyo no es enfermedad, estás embarazada y no precisamente de mi hijo. —Acusó sin piedad. Mi corazón explotó, no soporto que él me trate de esa manera, además, no sé lo que pretende con alucinar

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