ANDY —Se suponía que esa señora estaba siendo vigilada por las autoridades. ¿Ahora, con qué cara se atreven a decirme que no la encuentran? Le grité por teléfono al jefe de policía el día que le tocaba a mi suegra presentarse a la audiencia inicial por el delito que le impuso el juez anterior. —Disculpe, señor. Todo se salió de nuestras manos, en realidad, ella sí estaba siendo vigilada por nuestros hombres, pero en un momento de cambio de turno se escapó y la seguridad no se dio cuenta. —Quiero que encuentren a esa señora y la refundan en la cárcel, de lo contrario, yo mismo la buscaré y, créame que no le irá nada bien. Desde ya, se lo advierto, oficial, cometeré un delito grave y no quiero que me persigan por haber hecho el trabajo que a ustedes les corresponde. Lancé mi teléfono c

