Adrián se fue de la mansión con Mark, él iba por un lado tranquilo ya que en esta ocasión tenía pruebas en contra de Clarisse. Finalmente llegó al sitio donde se reunían los del consejo y luego de ser desarmado por completo fue que entró a la oficina donde los hombres se encontraban reunidos, parecía una especie de juzgado en la que te van a condenar para expiar tus pecados de una manera poco usual, un hombre sentado en el medio de todos los mafiosos miró con especial desdén al jefe de la familia Lombardi; el acusado lejos de sentirse intimidado mantuvo su cabeza en alto y no mostró nada de temor. — Adrián Lombardi — habló uno de los hombres — es bueno que te encuentres aquí, por un momento pensé que te ibas a esconder en la mansión de tu padre o ibas a salir huyendo de lo que has hecho e

