— Este sitio es hermoso, no sabía que en las afueras de Florencia había un restaurante así — ella sonrió — muchas gracias por traerme aquí. — No tienes nada que agradecer, ahora respecto a lo de tu abuela y los gastos — Adrián bajó la cabeza — no es necesario que pagues por ello, eres mi esposa y mi responsabilidad es mantenerte a como es debido, tampoco es necesario que trabajes e incluso no quiero que sigas haciendo eso. — De hecho me gusta trabajar, sin embargo no me siento cómoda siendo modelo — ella bajó la cabeza — no sé, creo que es demasiada atención para mí. — Entonces si no te sientes cómoda deberías dejarlo, si tanto quieres trabajar me parece bien pero en algo que te guste. En lo que ellos desayunaban una mujer se acercó a la mesa, cabello negri y ojos celestes; Adrián al v

