LILIAN Gimo mientras me ajustan el vestido. Lo juro, cada vez que me han puesto esta maldita cosa la han amarrado más fuerte, como si intentaran avergonzarme por tener una cintura humana. Nada en el mundo pudo detenerme de comer por consuelo esta semana. Mi celular se ilumina en la mesa, vibrando suavemente. —¿Me lo puedes pasar, por favor? —le pido a una de las asistentes. Ella titubea, mirando alrededor como si esperara permiso. —Por favor —repito. Por suerte, no necesita más persuasión. Lo desbloqueo y veo un mensaje de mi madre deseándome suerte y llamándome hermosa, y otro de Kelly. “¿Nos vemos pronto??? ¡¿suerte?!” es todo lo que dice. Supongo que debe de ser bastante obvio para ella que estoy pensando en huir. Estoy dividida con esa idea. Por un lado, huir es una opción muy at

