BRYAN Se detuvieron por un café en camino a la joyería. Bryan conducía y Diana iba en el asiento del copiloto, sosteniendo su café con ambas manos, como si tuviera miedo de derramarlo en su lujoso auto. —Siempre pensé que tomar café n***o era un mito —bromeó Diana. Bryan se encogió de hombros. —Es la única manera en la que lo bebo. Es más saludable así. Era verdad. Se había comprometido consigo mismo que si iba a comenzar a tomar cafeína, no intentaría hacer que supiera bien. Bryan se enorgullecía de mantener hábitos saludables. —No me di cuenta de que estabas tan preocupado por tu figura —dijo ella con una sonrisa traviesa. —Bueno, quizá debería darme más gustos… parece funcionarte perfectamente a ti. Bryan se tensó, dándose cuenta a mitad de la frase que no debía haber dicho eso.

