AXEL Por supuesto, en cuanto regreso a la sede, todos me quieren. Un millón de técnicos, programadores, administradores o quien sea me rodean como langostas listas para arrancarme la piel de los huesos, cuando lo único que quiero es arrastrarme hasta mi oficina y tirarme en el suelo a oscuras. Literalmente nunca me había sentido tan humillado. He estado cerca antes... y eso también fue culpa de Lilian. Tal vez perseguirla es una enorme pérdida de tiempo. Apenas logro zafarme de la gente que quiere que firme y apruebe cosas cuando el elevador aparece a la vista. Sé perfectamente que mi bandeja de entrada estará a reventar de lo mismo en cuanto abra los correos, pero ese será un problema para después. Por ahora, voy a encerrar la puerta y no hacer absolutamente nada hasta que la vergüenz

