Mis queridas lectoras seguimos con una nueva historia, a continuación la historia de Arlet y Darius ARLET —¡Arwen! —llama el barista mientras coloca el latte helado en la barra. Nadie responde. Aclarando mi garganta, me bajo del taburete en el que he estado sentada los últimos minutos mientras revisaba mi correo. —¿Es Arlet? Sus ojos se fijan en los míos y compartimos un breve momento. —Supongo. —Se encoge de hombros. Y entonces, el momento desaparece. En realidad, nunca estuvo allí. —Gracias. —Conteniendo un suspiro, tomo mi bebida y salgo a la brillante mañana. Al poner un pie en la acera, un hombre apuesto al otro lado de la calle me mira directamente y me saluda con la mano. El calor me sube por el cuerpo. Levanto el brazo y le devuelvo el saludo. Su sonrisa se ensancha y c

