WILL Mirándolo a los ojos le devuelvo la sonrisa que minutos atrás me regalo él, y tomo su mano con firmeza. ―Entremos, que lo más fácil nunca es valioso ―de nuevo su sonrisa aparece en su rostro haciéndolo ver sexy. En un pestañeo empuja la puerta y luego me jala hacia adentro y antes de que pueda si quiera detallar la habitación soy recostado de la pared y seguido sus labios devoran los míos mientras sus manos se deshacen de nuestras pertenencias y recorren mi cuerpo. Mis manos igualan a las suyas y lo tomo un poco torpe por sus hombros mientras nos perdemos en el deleite de las caricias, reconociéndonos quitando todo lo que estorba, nos quedamos sin las camisas y sus manos aprietan mis costados mientras con una mano sujeta mi nuca al separarse un poco de nuestro beso. ―Tomemos

