―Lo siento en serio, no es mi intención, pero debemos saber que somos nada delante de ellos ―respondo, pero detengo mis palabras al escuchar el timbre. ―Yo voy ―indica Aron y se dirige a la entrada. ―No, deja iré yo. Lo adelanto, pero igualmente él me sigue, miro por el ojo mágico de la puerta y veo a un hombre rubio alto, vestido con un traje todo pulcro. ―¿Si, buenos días? ―consulto con mi voz nasal al abrir. ―¿Izzy Márquez? ―pregunta apenas me ve. ―¿Quién la busca? ―cuestiono mientras lo detallo. ―Soy Darius Zero ―dice con voz firme y gruesa ―abogado de Adam Sancom, he venido a traerle una citación del juzgado familiar ―doy un paso atrás sin darme cuenta, mientras una corriente fría me recorre ―esta es la boleta que indica… La voz del abogado se pierde mientras lo veo habl

