Capítulo 21: El comienzo de un nuevo día El amanecer se desplegaba lentamente sobre el horizonte, tiñendo el cielo con pinceladas de dorado, rosa y violeta. El pueblo, aún somnoliento, parecía desperezarse con calma. Las primeras campanas de la iglesia repicaban a lo lejos, marcando el inicio de un día que, para Frank y Micaela, no era uno más. Era, de alguna manera, un renacer. Caminaban juntos por la plaza, tomados de la mano, con un silencio que no pesaba, sino que los envolvía con ternura. El aire fresco de la mañana les acariciaba el rostro, y en cada bocanada de oxígeno sentían que la vida volvía a su cauce. Frank entrelazó los dedos con los de Micaela y la miró con esa intensidad serena que ella había aprendido a reconocer: la mirada de alguien que, pese a sus propios miedos, hab

