Comenzó a entrar la luz del sol por la ventana, poco a poco fui abriendo mis ojos, comencé asimilar todo lo que había pasado la noche anterior, las palabras de Ryan, que Luna haya aceptado, la felicidad de mi mamá, y sobre todo la felicidad mía, me sentía como en un sueño, me desperté en los brazos del hombre que me gusta, por el que estoy comenzando a tener fuertes sentimientos, no podía negar que aun tenia un poco de miedo, pero nada me detendría ahora, no iba a permitir que nadie me robara la felicidad. - ¡Hola mi reina!- Ryan se comenzó a mover en la cama, me habló, pero aún seguía con los ojitos cerrados. - ¡Lo siento! ¿Te desperté? ¡Buenos días! - Le dije con una gran sonrisa. - Así me quiero despertar todos los días, viéndote a ti apenas abra mis ojos… - ¿Tienes hambre? ¿Qui

