cap.08

638 Palabras
Todavía me queda un mes en ella y, siendo totalmente honesta conmigo misma, tampoco deseo dejarla en este momento. Por más morbosa y espeluznante que sea toda esta situación, algo dentro de mi grita que me queda, que me arriesgue. Que me permitiera a mí misma sentir la adrenalina de hacer lo incorrecto por primera vez en mi vida. Ya no me quedaré solo por querer alejarme de mi familia y de mi exnovio, me quedaré porque quiero experimentar todas aquellas sensaciones que nunca -ni siquiera con Thomas en los principios de la relación-, he sentido antes, pero que ahora siento por este fantasma. Nunca el sexo se ha sentido tan bien como lo ha hecho la noche pasada, nunca me he sentido tan poderosa ya la vez tan sometida en mi vida, tan deseada ya la vez tas deseosa de más. Y, no por primera vez, me arrepiento de haberme apresurado y entregado mi virginidad y los principios de mi sexualidad a alguien solo por sentirme presionada a ello. Es gracias a Casper y lo que me hace sentir, que ahora me doy cuenta de cuán perdida me encontraba antes de venir aquí. De cuán encerrada en los estereotipos y los prejuicios de mis padres y de la sociedad estaba. En cuán tonta he sido en confundir la abusiva presión de Thomas por darle mi virginidad, pensando que así le demostraría que lo amaba como él quería. Ni siquiera estaba segura de quererlo, pero mi madre me había convencido de que, si no aseguraba a tan buen partido dándole mi virginidad, lo iba a perder. Fui tan tonta que hice lo que me dijo, lo hice porque tampoco quería engañar a mis padres, quienes por primera vez en mi vida me decían que había hecho algo bien al estar con Thomas y engrandecer nuestro apellido al relacionarlo con el de los Lance. El asco por los recuerdos y por las manipulaciones que deje que me guiaran como una tonta me hace lagrimear de frustración. Sin embargo, no me dejo romper por ellos, sino que me engrandece el ego por haber podido dejarlos atrás. Y por primera vez desde que tengo uso de razón, me arriesgo y hago lo que mi cuerpo aclama y lo que mi cerebro prohíbe. Por primera vez me suelto del amarre invisible que mis padres y Thomas han tenido sobre mí. Con todo el valor que reúno dentro de mí, es que decido que haré solo lo que me haga sentir como yo misma, lo que me inspire y me dé la maldita gana. Y lo que ahora más quiero es al fantasma que me hizo sentir más que nadie nunca en mi vida en una sola noche. Es en estos momentos que decido que el pasado, pasado se queda. Es ahora que decido dejar todo atrás y quedarme en el presente, en el cual, con todo el valor -y la locura- del mundo, determino que sucumbiré a mis deseos de volver a sentir a aquel lujurioso ser dentro de mí, tocándome por todos lados, porque nunca me he sentido como él me ha hecho sentir. Y quiero más. Soltando un suspiro tembloroso por mi decisión irracional, salgo de la ducha. Me envuelvo en una toalla y comienzo a secar mi cuerpo con lentitud mientras analizo una y otra vez los pros y los contras de seguir mis instintos. Contra: es un fantasma. Pro: tiene una polla alucinante. Una pequeña risa divertida escapada de mis labios por mis pensamientos, en tanto comienzo a retirar el exceso de agua de mi cuerpo con una de las toallas que trajo. Una vez seca, me adentro en la habitación, hundida en mis pensamientos y no siendo consciente de la presencia de aquel ser paranormal siguiéndome a cada paso que doy mientras salgo del cuarto de baño.
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