La tensión es demasiado espesa entre los hermanos D'Alesso y Balthazar mientras todos nos encontramos en una enorme habitación, sentados en una mesa redonda en la que, fácilmente, podrían sentarse veinte personas, pero en la que solo nos encontramos nosotros cinco, Aitor, Troian y dos hombres que dicen ser del consejo. Sea lo que sea que eso signifique. Aún tengo muchas cosas que preguntarle a Balthazar. Mi pierna sube y baja con nerviosismo mientras observo y escucho atentamente a los fornidos hombres que se presentaron como Enzo y Anthony, quienes se encuentran explicándole a los hermanos todo lo referente a las almas hermanas y lo que ello conlleva. —¿Por qué mierda nunca dijeron nada sobre esto? — escupe Caden con sorna, paseando su mirada entre los dos hombres de La Corte, los cual

