—¿Ah sí? — gruñe contra mis pechos, observando atentamente cada reacción que mi rostro hace en respuesta a las duras y certeras embestidas que sus dedos se niegan a dejar de ofrecerme — ¿Y que has hecho al respecto, Valerie? ¿Te has estado tocando? — gruñe y mordisquea uno de mis pezones. Muerdo mi labio con fuerza cuando su enturbiada mirada parece imaginarme haciendo aquello, lo cual eriza mi piel y aumenta el encharcamiento en mi sexo al ver cuanto parece gustarle esa idea, cosa que demuestra al aumentar las embestidas y agregar un segundo dedo. —Respóndeme — ordena cuando no le contesto y tan solo gimo sin dejar de devolverle la mirada, recibiendo lo que él me da y sintiendo como el clímax comienza a hacer aparición en mi bajo vientre — ¿Has usado aquel aniñado vibrador rosa que orde

