Capítulo 6

10461 Palabras

“Señor, simplemente adoro ser su músico personal”, declaró Amatista, con los dedos sobre el teclado del conservatorio de Enrique mientras él afinaba su laúd. “Pero…” Ella vaciló, volteándose hacia él. Levantó la vista y sostuvo su mirada, instándola a continuar. “¿Sí, pero qué?” “Creo que los otros juglares están un poco menospreciados. No quiero que ellos también se sientan resentidos conmigo, ya que son mis compañeros más cercanos... Además de ti”. “Oh, ¿eso es todo?” Él se rio entre dientes, su voz se llenó de alivio. “Los otros juglares no son tan talentosos como usted, querida señora. No pueden cantar como tú, no pueden volcar sus corazones en los acordes de mis propias composiciones como tú puedes hacerlo. Tú tienes lo que ellos no tienen: un sentido de mi música, una comprensión

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