¿Por qué voy a negarme a algo que deseo? Estaría siendo la chica insegura de antes y le daría la razón a John Stone de que solo huyo. La verdad es que antes de tomarme como lo hizo hace minutos ya ansiaba sus embestidas, ahora que sé lo que es ser follada por él estoy convencida de que quiero disfrutar de todo lo que sabe hacer y lo que puede conducirme a hacer yo. Cuando ambos nos cabreamos por motivos distintos, su mano en mi cuello solo creaba un calor en mi interior que iba caminando con mucha prisa por todo mi cuerpo. Al tomar mis labios en ese beso tan brutal, tan salvaje y posesivo sabía que no me detendría. No me importó Adams, no me importó el portero, no me importó estar en plena calle; solo lo deseaba a él. Incluso ahora, su última frase retumba en mi mente cerrando con broche

