Narra Krista Me desperté al día siguiente, sintiendo mis ojos cansados e hinchados de tanto llorar, me fui a dar una ducha para relajarme y pensar la manera de cómo hablar con el hombre que amo. Salí del departamento para ir a casa de mis padres, al llegar se les podía notar lo preocupados que estaban y no los culpo. – ¿Dónde estabas mi niña? – pregunta mi madre abrazándome – En el departamento que había comprado papá.- digo sin ánimos – ¿Y qué hacías ahí? – pregunta esta vez mi padre. – Fui a la empresa de los Anderson, quería hablar con Ángel, pero… - sentía un nudo en la garganta, así que trate de calmarme y de no llorar. – él se negó hablar conmigo. – Ay mi niña. - dice mi madre con tristeza – Pero no me voy a rendir, hasta que lo consiga.

