— El amanecer había llegado, Siena había salido de la habitación del Alfa hace algunas horas atrás, ahora ocupaba el tiempo en despedirse de sus familiares y amigos. —Siena, ¿estás segura de irte? —le pregunta su hermano Balto. — No ganó absolutamente nada con rechazar lo que la Diosa luna tiene para mí, estaré bien, sé que él me protegerá. — Si tú lo dices - le dijo Maximiliano, entrando en la conversación. — Pero no creo que te proteja de Bruno Grimaldi esa es mi mayor preocupación. — Siena se había quedado en silencio, por un instante la idea de rechazar a Andrew Romanow era una opción, en realidad ella lo iba a rechazar. — ¡Siena! - La voz de los Mellizos Santos hizo que la loba se diera la vuelta rápidamente. — Los extrañaré, pero sé que tú estarás en buenas manos - aquello tenía

