— Señor, los puntos ciegos de la entrada hacia el Este están despejados - le informa uno de sus hombres a Bruno Grimaldi. — Bien, vayamos por ahí, creó que es seguro la salida en estos momentos. — ¿No será una trampa, señor? - opinó otro de sus guardias, eso había logrado que el Vampiro detuviera sus pasos de inmediato y miró al hombre que traía a Siena en sus brazos. — ¿Qué vamos a hacer? Le preguntó el hombre que sostenía a la Loba al darse cuenta de que había recibido atención por parte de Bruno. — Si tanto la quieren que vengan por ella - dijo el Vampiro - de todas formas que me enfrenten será en vano - con esas palabras había cambiado de pasillo tomando camino hacia una habitación - no nos iremos, no les daré el gusto de que logren atacarme a mis espaldas - Bruno tampoco era estúp

