Ya me teñí de nuevo mi raíz clara. Ahora podía estar satisfecha de no ser más ella, no quería tan si quiera tener un rastro, pero todo era en vano, cada día mi rostro se afinaba a su semejanza, era hermoso sí, pero sería capaz de cambiar aquella belleza, solo para no ser igual a mi madre. Suspiro sentada en el porche, veo pasar el tiempo lentamente entre la lluvia pacífica y los paisajes húmedos y tranquilos de villa Virginia, todo lucia calmado dando una ilusión etérea a los arboles casi desnudos que se movían de un lugar a otro, pude entender porque Ulises se sumergía tanto en un mundo de fantasías, todo aquí era tan místico y vivo que podía jurar escuchar los susurros de la voz del bosque. Recostada en el sofá rojo no puedo evitar pensar en lo que me había sucedido hace apenas unas

