La luz de la mañana choca con mi rostro, comienzo a removerme por toda la cama, con una de mis manos comienzo a tocar a ver si Noah aún se encuentra en cama, pero me doy cuenta que estoy sola allí, abro los ojos con dificultad y comienzo a mirar por toda la habitación. Comienzo a decir su nombre, pero no obtengo respuesta, así que de un solo brinco me levanto de la cama, me coloco encima una bata de dormir y bajó las escalaras al primer piso. Cuando me voy acercado siento un rico aroma a café - ¿Ava, eres tú? – Supuse que era ella, porque no veía las cosas de Noah, así que deduje que se había ido en algún momento de la madrugada. Al llegar a la cocina me asombro lo que veo, Noah estaba allí – Por fin despiertas, oso dormilón – Se acerca a mí y me da un suave beso en la frente – Me levanté

