Llegamos al restaurante de aquel hotel, nos sentamos en una de las mesas, Noah se mantenía callado, estaba como ido, pensativo, yo no sabía qué hacer, me moría por hacerle miles de preguntas, pero no queria presionarlo tampoco. Jugaba con mis manos, el ambiente había cambiado por completo, se volvió incomodo, tenso – Es mejor que nos vayamos de este lugar, no quiero que nos volvamos a encontrar con esas… - Miré a Noah sorprendida, el Noah de ayer se había ido por completo, había vuelto el Noah que, de siempre, frio y distante. -¿Por qué debemos irnos? ¿Acaso hicimos algo malo? – Le dije, la verdad es que queria saber que pasaba y no me pude aguantar más. Noah me miró serio – Emily no estoy para lidiar ahora con tu rebeldía, así que por primera vez en tú put* vida ¿Me puedes hacer acaso

