Arturo se pasea exasperado por el establo. Otra vez JS. No puede creer que Jacqueline lo haya hecho luego de lo vivido la noche anterior. Se habían quedado conversando durante largo rato, él le contó cosas de su vida, cosas que a nadie más había dicho y ella le había confesado de los hombres que querían venderla, de lo mal que lo pasaban en el Perley, de lo mucho que la gente las despreciaba y de cómo Luna Roja tuvo que defenderla en más de una oportunidad de los tipos que creían que por ser hija de Louis Smith era una mujer fácil. ―¿Qué harás? ―interroga Leroy de mal modo. ―No sé. ―¡Por favor, Morgan, esa mujer debe pagar! ―replica el hombre. ―No voy a hacer nada en contra de ella. ―¿Y hasta cuándo aguantarás que haga lo que se le antoje? No puedes seguir permitiendo que ella sig

