Kaled: Los rayos del sol acariciaban mi piel, me sentía renovado tras la noche que habíamos pasado. Ella dormía bocabajo, su cabello cubriendo parte de su espalda desnuda y unos cuantos mechones caían sobre su rostro. Con cuidado los retiro y la abrigo, ella abre los ojos y bosteza, me mira sonriendo, verla así me traía mucha paz, era reconfortante ver que el color volvía a su cara, y aún más, que rebosaba de vida. - Buenos días –dice al tiempo que se estira, cual gato. - Buenos días, he ordenado que preparen el desayuno después de un baño, ¿deseas ir primero o deseas que vaya yo primero? –le miro atento, ella vuelve a estirarse. - Ve tu primero –dice tras bostezar, era mejor si terminaba por despertarse antes de ir a la ducha. Me pongo de pie y entro sin preocuparme de vestirme. Me

