―¿Qué? ―preguntó él realmente sorprendido, ya no estuve tan segura de que él fuera el mismo de mis sueños. ―Guillermo… ―¿Tú sabes quién soy yo? ―inquirió curioso y yo asentí con la cabeza―. Sabes entonces quién es él y lo que es. ―Sí ―afirmé no muy segura. Mostró sus perfectos dientes en una cálida sonrisa. ―¿Qué es lo que sabes de mí y Poseidón? ―Que quisiste abusar de Anfitrite… Me miró con cara de póker, luego forzó una sonrisa y apretó mis manos, sin dejar de mirarme, yo quise zafarme de él, pero no lo logré, sin ningún esfuerzo, me mantuvo con él. ―Nunca abusé de nadie, Rebeca, ni lo haría. Tú deberías saberlo. ―¿Por qué tendría que saberlo? ―Por ser quién eres. ―No soy quien crees. ―Rebeca… Si Poseidón se enamoró de ti, no es por lo que tú eres, sino por quien t

