20 de julio del 2009
Montefiorelle, Italia
El abuelo está peor.
No ha mejorado desde mi cumpleaños.
Algo dentro de mí me dice que se lo merece, pero verlo así de enfermó también me pone triste, aunque me pegué, lo quiero mucho.
Y hoy lo han vuelto a traer a casa desde el hospital, estuvo casi un mes allí y, odio que este de nuevo en casa.
Al menos papá le ha puesto una enfermera, que dijo que cuidaría del abuelo mientras él no estuviera, a la mamá de Damién parece que no le importa mi abuelo, sigue bebiendo, puedo entenderla, yo también quisiera que él no me importara.
Y ella me cae mejor cuando bebe, se ríe mucho, a diferencia de cómo se enoja conmigo cuando no toma, aunque a veces, beber le sienta mal, como si comiera de más, se enferma, la veo y la escuchó vomitar.
Y llora, mucho, desde que el abuelo regresó del hospital lo hace, yo creo que es porque le duele el estómago, yo siento que no debería de tomar ese jugo que huele raro, que ahora sé qué hace daño ¿no entiendo porque ella se lo toma si sabe que le sienta mal?
No puedo entender a los adultos la verdad.
Y más cuando mi papá la regaña cuando se enferma por tomar mucho, yo lo entiendo a él, sé que es porque se preocupa por ella, pero la señora Irinna no hace más que pelear, dice que lo hace por las “amigas” de papá, yo no entiendo, “si las amigas de papá son muy simpáticas”, ella debía jugar con ellas para que vea que son divertidas, a papá le divierten mucho.
Además, cuando pelean, a veces, me acusa de cosas, yo no entiendo de que, si yo siempre me porto bien, lo hago porque no me gusta que nadie me regañé, yo quisiera que al menos pudiera dejarme que la abracé, se dar bueno abrazos, soy bueno en eso, lo sé porque la enfermera me lo dice, y también Annia, si tan solo ella me dejara, estoy seguro que le caería bien.
Le diría que es hermosa, que me gusta cómo es su cabello, y como huele, que se ve linda cuando sonríe, tiene los hoyuelos de Damién y como se le ven los ojos cuando llora, quisiera también que me dijera algo lindo, escucharla decirme lo bien que me he portado, o, al menos que “ella” fuera la que me abrazara como abraza a Damién.
¿Por qué ella no me quiere?