Enrojeciendo de ira, negó con la cabeza. “Necesito lo mejor. Esperaré." Los matones rara vez se mantuvieron firmes cuando se les desafió. * * * Santiago contuvo su suspiro de alivio al ver a Tori entrar al recinto del reino. Habían pasado unos días desde que ella había volado y él estaba preocupado por ella. Por un pequeño milagro, no había cedido a su deseo de perseguirla o acecharla en su casa. Había visto la devastación escrita en todo su rostro y recordaba muy bien cómo se sentía ser traicionado por alguien a quien amas. Nadie habría podido consolarlo cuando descubrió cómo su padre había golpeado a su madre. Después de haberla matado, Santi no pudo clasificar las emociones, y ninguno de sus hermanos pudo ayudar por mucho que lo intentaran. Solo el tiempo a solas le había permitido

