Darío Soy el hombre más feliz de la tierra, mi esposa me ha perdonado, además de haberme hecho padre por cuarta ocasión premiándome con una hermosa princesa de papá. Mi sueño se hizo realidad, tengo dos princesas y dos príncipes que doy gracias a la vida y a Dios por darme esta felicidad. Estos meses fueron una tortura, tuve que pagar caro mi error y lo merecía, quizá y en mi defensa puedo decir que todo lo veía real, ese hombre supo jugar sucio y casi logró separarnos. Reconozco que Merari fue y va a ir siempre un paso adelante de los demás, pero me costó y casi la pierdo por mi inseguridad e inmadurez. No perdí la esperanza de que me perdonara, aún no he terminado de conocerla, sabía que tenía unos amigos que pertenecen al bajo mundo, ya los conocía en el mundo empresarial donde me lo

