Alberto Punto de Vista No sabía qué pensar al día siguiente cuando Gabriela no se presentó a trabajar. Pensé en llamarla, pero como no me había llamado para decirme que no iba a venir y, en cambio, se había puesto en contacto con Recursos Humanos, supuse que no quería hablar conmigo. Intenté no tomármelo como algo personal. Sabía que tenía que estar incómoda, tal vez incluso avergonzada por haber sido sorprendida por mi hermano. Así que decidí que le daría un día y, si no venía mañana o no me llamaba, entonces iría a hablar con ella. Quizás fue bueno que no estuviera allí porque al día siguiente Carter irrumpió en mi despacho exigiendo saber qué iba a hacer. —Tienes que dejarla ir a menos que vayas a casarte con ella de verdad —dijo Carter inclinándose hacia delante con las manos sobre

