Los días habían pasado y mi estado de ánimo mejoraba considerablemente, ya me había hecho a la idea de que estaba embarazada y mis padres lo asimilaron mejor de lo que esperaba, había comprado un montón de cosas para mis hijos. Era gracioso verlos, mi madre estaba fascinada con la idea de tener un niño y mi padre con la niña, yo sonreía cuando los veía peleándose por qué nombre le colocaría a los niños, no quería quitarles la ilusión, pero sería yo quien decidiría sus nombres. Deseaba que fueran árabes para conmemorar sus raíces, por esa razón opté por dos nombres que me encantaron, cuando estuve allá el padre de mi amiga llevaba por segundo nombre Amal y ese sería el nombre que llevaría mi hijo, mientras la niña Aisha. Ese nombre también lo escuché en esa casa un día que hablaban por tel

