Mi amiga nos llevó al aeropuerto y nos acompañó hasta que llegó el momento de abordar, estaba cansada y emocionada porque no puedo negar que yo amo ese país. Cuando subimos al avión temía que mis hijos fueran a reaccionar mal, ya que eran 28 horas de vuelo, lo había comprado directo porque con escala nos tardaríamos mucho más y no estaba segura de que mis hijos soporten tanto tiempo en un solo lugar. Pero bueno, había tomado mis precauciones como llevar sus juguetes preferidos y así comenzó nuestra travesía con destino al país donde inició todo, mejor dicho donde ellos fueron engendrados, lo que me tranquilizaba es que nadie me conocía. Literalmente podía entrar y salir sin ningún tipo de problema, por esa razón me encontraba muy relajada, las horas fueron pasando, lo bueno fue que mis hij

