Mientras ellos dormían, yo fui al centro comercial, me detuve en una joyería y comencé a seleccionar todo lo que deseaba darle a mi mujer. Isabel era una mujer sencilla que no estaba acostumbrada a usar oro, pero eso cambiaría a partir de hoy quería que el mundo entero supiera que yo la consentía y la procuraba, aquí ese tipo de gestos valían más que las palabras. Evite comprar cosas con tamaños extravagantes, pero compré las más costosas, sobra decir que gasté una buena cantidad de dinero, pero no me importaba, ya que había trabajado toda mi vida para darle a mi familia todos sus gustos. Después de dejar eso en el auto fui a una floristería y mandé a preparar al menos 20 arreglos de flores, quería que sus aposentos estuvieran adornados antes de que ella despertara, también compré muchos p

