No sabía qué hacer, mis hijos iban muy entretenidos, el niño con el dulce y la niña con los botones de la camisa de su padre, era increíble ver como ambos lo miraban fijamente y sonreían como si lo conocieran de toda la vida. Yo pasaba mis manos por mi rostro tratando de buscar las palabras adecuadas para dirigirme a este señor, bueno en realidad buscando la valentía que requería el momento. **** —¡Necesito que me lleven al hotel donde hice la reserva! —lan yadhhab 'atfali 'iilaa funduq rath; wahum 'abna' alshaykhi, walidhalik sawf yaeishun fi alqaleati. (¡mis hijos no irán a un hotel de mala muerte, son hijos del jeque como tal, vivirán en el castillo!) —¿madha tatahadath eanhu? wasawf yaeish 'atfali maei fi finizwila kama faealuu tawal hadha alwaqti. (¿de qué estás hablando? ¡Mis hi

