Que mi madre me enseñase a lamer el coño a una tierna edad, solo hizo en mí, despertar una sexualidad genéticamente dormida desde el principio. La muy guarra me comía el coño y me hacía comérselo a ella. El caso es que me gustaba y me sigue gustando. Tendría que acudir muy pronto a ver a especialistas. Tuve varios hasta que di con los mejores. Mis terapeutas sexuales actuales y definitivos, José Miguel y Verónica, ambos buenísimos profesionales, me dicen en broma que soy la “más” de todo, seguro que llevan razón, como leerán todos ustedes más adelante. Fui a verles hace un par de años, creyendo que tendría un problema s****l dimanante de traumas sexuales de mi infancia, cuando apresuradamente y por sorpresa mi madre me hizo adelantarme a mis tendencias sexuales. Que sepan que estoy

